|
|
ACNews |
|
ACNews 001-2001 Colombia, infestada por la guerrilla comunista y el narcotráfico, hacia el desastre: un documento de la Sociedad Colombiana Tradición y Acción
Cali, 3-2-2001. Con fecha del 3 de febrero del 2001, en Cali, Colombia, la Sociedad Colombiana Tradición y Acción dio a la luz un documento titulado Consideraciones sobre una zona de despeje para el ELN. Sigue la traducción del texto integral de la importante toma de posición, de inminente publicación en el periódico Miami Herald, de la ciudad de Miami, EEUU, donde hay una colonia muy grande de colombianos.
Mucha polémica ha levantado en los últimos meses el tema de una zona de despeje para el ELN [Ejército de Liberación Nacional], similar a la concedida a las FARC [Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia] en el Caguán. A propósito de si este empeño gubernamental conducirá a una pacificación auténtica de nuestra Patria, la Sociedad Colombiana Tradición y Acción considera necesario hacer llegar a los colombianos las siguientes consideraciones.
1. Antecedentes de lo obtenido con las FARC 1.1. Resultados concretos de la "zona de distensión" del Caguán Ya se cumplieron dos años desde que el Presidente de la República decidió hacer un arriesgado experimento, de entregar a las FARC un territorio de más de 40.000 km2, en principio por pocos días, a cambio de un diálogo con dicho grupo guerrillero. Lo menos que podría esperarse ante una concesión tan importante, es que las FARC mostraran algunos hechos de paz, para darle credibilidad a las negociaciones políticas que se están realizando. Sin embargo, la realidad es exactamente lo contrario. La actitud sanguinaria de ese grupo guerrillero es cada vez más radical, y sus continuos ataques terroristas no indican nada diferente a que, en definitiva, no quieren la paz. Los demoledores ataques contra poblaciones pobres e indefensas, en todas las regiones de Colombia, son una evidente prueba de ello. Sólo en el pasado año, casi un centenar de pueblos fueron atacados con bombas, metralla y dinamita, dejando numerosos muertos y cuantiosas pérdidas materiales, quedando algunas de esas poblaciones literalmente arrasadas. Además, la zona desmilitarizada y entregada al control político, judicial y policial de las FARC, ha sido el lugar donde se han preparado la mayoría de estos ataques contra personas y entidades de carácter netamente civil, como lo son los habitantes de las poblaciones destruidas, al igual que los negocios y construcciones afectadas.
1.2. La guerrilla no deja de secuestrar Además, el secuestro se ha multiplicado, y el principal protagonista de este horrendo crimen, es precisamente la guerrilla de las FARC y del ELN. La "zona de distensión" del Caguán se ha convertido en lugar de refugio de secuestradores y cautiverio de secuestrados, muchos de ellos llevados allá desde zonas muy distantes, para evitar que las autoridades los rescaten. Es, pues, un sistema de impunidad aterrador el que se ha montado en dicha región, sin que ninguna autoridad haya hecho algo para impedirlo.
1.3. Vínculos Guerrrilla-Narcotráfico: el alimento de la guerra El territorio concedido a las Farc coincide con la zona de mayor producción y procesamiento de coca en el País. Para nadie es un secreto que la organización guerrillera tiene en el narcotráfico la mayor fuente de ingresos, y que esos recursos son tan cuantiosos, que le permiten mantener un pie de fuerza enorme, comprar armas y municiones, y financiar todas sus operaciones delictivas dentro y fuera del territorio colombiano. En la práctica, la política del gobierno de entregar a las Farc el territorio del Caguán, le ha permitido a esta organización criminal constituirse en el más grande cartel de producción de coca que existe en América.
2. Consecuencias de un eventual despeje para el ELN Los resultados de las negociaciones con el ELN no son muy diferentes a los obtenidos con las FARC. Si algo tienen en común estas dos organizaciones subversivas, es que no vacilan en utilizar las más radicales tácticas terroristas y criminales, para obligar al Estado y a la sociedad civil a aceptar sus oscuros designios. Con respecto al ELN, los secuestros masivos, los atentados contra la infraestructura económica de la nación, las permanentes emboscadas contra patrullas del Ejército y la Policía, y los más perversos y demenciales actos de sabotaje, constituyen una clara estrategia a través de la cual presionan para que el gobierno les entregue un territorio donde puedan ejercer una parodia de "soberanía", al estilo de la concedida a las FARC en el Caguán.
2.1. Dueño de un territorio, el ELN no se pacificará Si el gobierno, contrariando la opinión del país entero, concede al ELN el territorio que pretende, este grupo guerrillero no lo utilizará para seguir un proceso de pacificación honesto. Muy por el contrario, será una plataforma para obtener un fortalecimiento político, militar y económico. La zona que pide, es también uno de los complejos cocaleros más importantes de Colombia, la cual, bajo el dominio del ELN, escapará del control policial de las autoridades legítimas. Así, entregar este territorio al ELN, sería abrir camino a un enorme fortalecimiento económico de este grupo, gracias a los dineros producidos por el narcotráfico.
2.2. La población del Magdalena Medio se opone radicalmente Muy al contrario a lo sucedido con la zona del Caguán, los pobladores del Magdalena Medio, contando con la solidaridad de la inmensa mayoría de los colombianos y viendo los abusos cometidos por la guerrilla de las FARC en el territorio supuestamente desmilitarizado para el diálogo, han manifestado su intención de oponerse por todos los medios posibles a tan equivocado laboratorio de pacificación. No desean ser rehenes sobre quienes se cometan todos los atropellos y crímenes de la guerrilla, que tanto las autoridades como la opinión pública de Colombia y del mundo entero vienen presenciando con aterradora indiferencia. Y, al parecer, tal como lo vienen diciendo claramente los líderes cívicos de las poblaciones afectadas, no van a permitir que los atropellos del Caguán se repitan en su región. Lo que el gobierno obtendrá al imponer la medida con un acto de fuerza, es aumentar la confrontación, pues para nadie es un secreto que el Magdalena Medio ha sido una región donde sus pobladores han mantenido durante muchos años una actitud anti-subversiva muy firme. Al entregar la zona al ELN, las retaliaciones y los crímenes contra los líderes de la reacción anti-guerrillera no demorarán y las actitudes belicosas de los pobladores en contra de los subversivos serán permanentes. En definitiva, no será un ambiente propicio al diálogo ni favorable a la paz.
2.3. Definitivamente, la guerrilla no quiere la Paz Más allá de estas consideraciones, hay un elemento de juicio que el gobierno no ha sabido valorar en su justa medida: Cuál es realmente la voluntad de paz que tiene la guerrilla en Colombia? Ante tantas concesiones hechas por el actual gobierno, sumadas a las ya hechas por gobiernos anteriores, es el caso preguntarse qué es lo que realmente quiere la guerrilla. Si por acaso es la paz que todos los colombianos anhelan, ellos no han dado la menor señal de caminar en esa dirección. Todo lo que se ve en la subversión, son preparativos para la más inaudita violencia. Su actitud frente a las negociaciones de paz es de burla sistemática a todo lo acordado en las mesas de negociación. El secuestro tanto de personas cuanto de grupos , el terrorismo, y todas las formas de criminalidad e intimidación de la opinión pública, son estrategias de conquista. Mientras estos mecanismos de presión e intimidación persistan, definitivamente no hay voluntad de paz, aunque los líderes subversivos digan lo contrario. Cuando la guerrilla se comprometa seriamente a cesar prácticas aberrantes como el secuestro y el terrorismo, y además devuelva a los centenares de secuestrados, y entregue las armas, se podrá creer en su voluntad de hacer la paz. Mientras tanto, los articuladores de este proceso continuarán engañándose mutuamente, y engañando al País y al mundo acerca de un proceso que dice ser de pacificación, pero que en la realidad es una capitulación del Estado y del gobierno frente a una extorsión guerrillera, en contra de la voluntad de la inmensa mayoría de los habitantes de Colombia. Eugenio Trujillo
Villegas |
|